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El innovador escáner AGE aporta a tu consulta una ventaja y un carácter distintivo. Los AGE pueden provocar muchas enfermedades crónicas, como enfermedades cardiovasculares, diabetes e insuficiencia renal. Un mejor estilo de vida, el tratamiento de inflamaciones crónicas, menos estrés y el asesoramiento adecuado pueden ayudar a reducir la formación de AGE.

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“Potente predictor de enfermedades y envejecimiento prematuro”

¡El escáner AGE lo hace posible!

Llevamos algún tiempo utilizando el escáner AGE en nuestra clínica y hemos notado que a nuestros pacientes les resulta muy agradable.

Dennis Bartels

¿Qué son los AGE?

Los AGE aparecen cuando los azúcares del organismo entran en reacción química con las proteínas. En varios pasos, esta reacción desencadena un proceso en el organismo que, en última instancia, es irreversible. Las moléculas resultantes se adhieren, por así decirlo, a los tejidos y se acumulan en ellos; así se forman los AGE.

Esto puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo. En las venas, los ojos, el corazón, los riñones, los cartílagos, pero también en la capa de colágeno.

Los AGE tienen la desagradable propiedad de que, al fijarse y acumularse en los tejidos, a largo plazo llegan a dañar nuestros tejidos y órganos, provocando la pérdida de sus funciones.

Más concretamente, tus venas se vuelven menos flexibles y quebradizas, por así decirlo, algo que provoca enfermedades cardiovasculares. Además, una persona con muchos AGE tiene más arrugas en la piel y suele parecer mucho más mayor en cuanto a textura y/o color de la piel.

En miles de estudios en todo el mundo, se ha demostrado que cuantos más AGE tenga una persona en su tejido, mayor será el riesgo de enfermedades crónicas, complicaciones o muerte. Por ejemplo, los AGE están relacionados con las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la insuficiencia renal y, según investigaciones más recientes, incluso con el Alzheimer y el cáncer.

La investigación científica ha demostrado que varios factores contribuyen a la formación de los AGE: por ejemplo, el aumento de los niveles de azúcar en sangre es un factor importante. De ahí que los AGE estén estrechamente relacionados con la diabetes tipo 2. Otros factores que contribuyen a la formación acelerada de los AGE son el estrés, el tabaquismo y un estilo de alimentación (poco saludable).

Pero ¡también hay buenas noticias!!

Como ya se ha mencionado antes, los AGE se desarrollan en el organismo porque los azúcares entran en reacción química con las proteínas. Incluso los alimentos que comemos contienen AGE. Por ejemplo, los productos fuertemente recalentados con un alto contenido en azúcar y grasas son una fuente de muchos AGE. Piensa, por ejemplo, en la carne preparada en la sartén o a la plancha, los cacahuetes y frutos secos tostados, la crème brûlée, los refrescos de cola, aunque el queso y el beicon también son una fuente de AGE.

Gracias a la investigación, cada vez se sabe más sobre cómo se forman los AGE en el organismo. Como resultado, también entendemos cada vez mejor cómo minimizar los daños. El proceso de formación de los AGE se puede ralentizar haciendo suficiente ejercicio y limitando la ingesta de alimentos ricos en carbohidratos y azúcares.

Determinados antioxidantes también pueden ayudar a reducir o ralentizar la formación de AGE. Los antioxidantes se encuentran de manera natural en, por ejemplo, las verduras, la fruta, el té (verde y negro) y algunas plantas medicinales. Por ejemplo: la vitamina B, que abunda de forma natural en cereales, salmón, verduras de hoja y huevos. Polifenoles que se encuentran sobre todo en la cúrcuma, el vino tinto, las uvas, los cítricos, el té verde y el brócoli. El rutósido, que se encuentra sobre todo en alcaparras, aceitunas, trigo sarraceno y espárragos, y el resveratrol que abunda de forma natural en frutos secos y cacahuetes no tostados, arándanos, uvas negras y vino tinto. Además de estas fuentes naturales, estas sustancias reductoras de los AGE también se pueden obtener en forma de suplementos, pero sigue siendo preferible ajustar la ingesta diaria de alimentos y el estilo de vida.

Por lo tanto, un buen consejo es vigilar lo que se come. En numerosos estudios se ha demostrado que una dieta con menos azúcares, especialmente fructosa, y menos productos fuertemente recalentados ayuda a ralentizar el proceso de envejecimiento y a envejecer de una manera saludable.

Como ya se ha mencionado, la «reacción de sacarificación» avanza paso a paso, en el último paso se han formado los AGE, que son irreversibles. Hasta ese momento tenemos la posibilidad de intervenir en el proceso. El ejercicio, una dieta sana, la reducción del estrés y los antioxidantes pueden ayudar a reducir o retrasar la formación de AGE en los primeros pasos. Este proceso es lento; por lo general, transcurren al menos tres meses antes de que sea visible una disminución estructural de los AGE.